Volverme más conciente de mí mismo.

Volverme más conciente de mí mismo. Estados de conciencia. Crecimiento espiritual. Meditación.

La tensión, también conocida como estrés (de la expresión inglesa «stress»), no es una fuerza que escape a nuestro control porque tiene lugar dentro de nuestros cuerpos. En general es una respuesta excesiva de temor o rabia, con su propio cóctel de hormonas, que prepara al cuerpo para hacer frente o escapar.

Lamentablemente, casi siempre dirigimos la atención hacia fuera, hacia el problema aparente, en lugar de hacia dentro, hacia nuestras reacciones a dicho problema.  Normalmente tratamos de ignorar la tensión en lugar de hacerle frente. La tensión es incómoda, pero es fácil bloquearla temporalmente. Podemos hablar, comer, beber, trabajar, mirar la tele o tomarnos una pastilla, pero el monstruo no desaparece porque nos tapemos los ojos con las manos. Un analgésico no cura.

Si existe una fórmula mágica para la tensión, es volverse más consciente de uno mismo. La forma más sencilla de aliviar la tensión es sentirla, con todo detalle, en el cuerpo. Si logramos sentirla de forma desapasionada, sin el temor o la ansiedad habituales, comenzará a deshacerse casi como por decisión propia. No tenemos que «hacer» nada, simplemente sucede, pero si nos esforzamos en bloquearla, puede permanecer dentro de nosotros literalmente durante años.

¿Hacemos un sencillo ejercicio para ilustrar este punto?

No cambie de postura. Cierra los ojos y lentamente repasa todo tu cuerpo. Probablemente pensabas que estabas relajado, pero a medida que vas sintiendo el cuerpo en detalle, encuentras áreas excesivamente tensas. Hay partes del cuerpo que están más tensas de lo necesario para la sencilla tarea de leer. Tal vez la postura te es incómoda, un hombro está rígido, la mandíbula apretada y la respiración entrecortada. Prueba y verás.

¿Te das cuenta también que un punto de tensión se relaja, casi automáticamente, en cuanto lo notas?

La mandíbula se suelta, el hombro se afloja. Lo haces de forma instintiva. Puedes aumentar el efecto haciendo unos pequeños movimientos ondulatorios. Fíjate qué fácil es aflojar la tensión cuando sabes exactamente dónde está y piensa el tiempo que habría permanecido allí si no la hubieras notado.

Claro está que el dolor puede seguir allí donde estaba. La pregunta importante a hacerst es «¿Hay mejoría?» La tensión puede ser un 10 o un 20 por ciento menor y te parecerá más fácil bloquear el dolor aplicando tus estrategias habituales. La curación está en permitir que el malestar aflore en la conciencia y en ir eliminándolo poco a poco.
 
Lawrence Leshan – Meditación

Horacio Roberto
Acerca de Horacio Roberto 15 Articles
Arquitecto, investigador de los procesos energéticos, psicobiológicos y de interrelación de Vida, con más de 35 años de estudios y vivencias relacionados a la comprensión del Alma, Inteligencia Emocional y Trayectoria Evolutiva de la Conciencia.
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