Cosmología Nórdica. Mitología.

Cosmología Nórdica. Mitología. Dioses de la mitología.

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Los teutones, tribus de los pueblos que vivían en los bosques del norte de Europa, incluyendo a germanos, godos y anglosajones; eran una raza dura e inflexible cuyo mayor placer consistía en guerrear.
Antes de la llegada del Cristianismo compartían la cultura y una lengua común. Concebían al mundo y a los dioses de forma humana. El mundo era un duro campo de pruebas, y los dioses eran una especie de raza de hombres superiores, dignos de admiración porque sabían, cómo imponer su voluntad frente a la crueldad de las fuerzas elementales.

Al principio, dicen las leyendas teutonas, existía el vacío. No había océano que ocupara su vasto imperio, ni árbol que levantase sus ramas o hundiera sus raíces.
Al norte, más allá del abismo se formó una región de nubes y sombras llamada Niflheim.
Al sur se formó la tierra del fuego, Muspellsheim. Doce ríos de pura agua glacial transcurrían desde Niflheim hasta encontrarse con los correspondientes de Muspellsheim, pero éstos llevaban amargo veneno y pronto se solidificaron. Cuando las heladas aguas del norte tocaron sus rígidos cuerpos serpentinos, el abismo se llenó de gélida escarcha.

El aire cálido que soplaba desde el sur empezó a derretir la escarcha y de las amorfas aguas surgió Ymir, un gigante de escarcha, el primero de todos los seres vivientes, descrito así en una traducción del Edda en prosa: … “y cuando el aliento del calor llegó hasta la escarcha, y ésta se derritió goteando, se apresuró la vida a partir de las seminales gotas, gracias a la fuerza que el calor enviaba y se convirtió en una forma humana”.
También el hielo, dio a luz una gran vaca llamada Audumla; Ymir apagaría su sed en uno de los cuatro manantiales de leche que fluían de la criatura.
Cada uno de estos seres primarios tuvieron hijos de forma asexual: Ymir a partir de su propio sudor y Audumla lamiendo el hielo.

El matrimonio de Bestia, hija de Ymir, con Bor, nieto de Audumla, trajo a los tres dioses Odin, Vili y Va, quienes muy pronto se volvieron en contra de la raza de los gigantes, exterminándolos a todos salvo a dos, que escaparon para perpetuar la raza. Los tres dioses sacaron el cuerpo inerte de Ymir fuera de las aguas del caos resultante del desbordamiento, al derretirse el hielo, y crearon la tierra, que ellos llamaron Midgard, la Principal Morada.
De los huesos de Ymir se crearon las montañas, y su sangre llenó los océanos. Su cuerpo se convirtió en tierra y sus cabellos en árboles.
Con su calavera los dioses formaron la bóveda del cielo, que atestaron de brillantes chispas de los fuegos de Muspellsheim. Estas chispas son las estrellas y los planetas.
Del suelo brotó Yggdrasill, el gran fresno, cuyas poderosas ramas separaban los cielos de la tierra y cuyo tronco constituía el eje del universo. De hecho, en algunas leyendas Yggdrasill es el mundo mismo. Nadie podría narrar su grandeza.
Sus raíces se hincan en las profundidades, más allá de las raíces de las montañas y sus perennes hojas atrapan las estrellas fugaces según pasan. Tres son sus raíces; la primera llega hasta Niflheim, tierra de las sombras, reino de los muertos, mundo inferior y toca la fuente Hvergelmir de donde manan los doce ríos de la región del norte.
La segunda raíz, entra en la tierra de los gigantes helados y bebe de la fuente de Mimir, fuente de toda sabiduría.
La tercera raíz se extiende por los cielos donde discurre la fuente de Urd el más sabio de los Nornos, extrañas criaturas que juzgan el destino de todos los seres.
Muchas fuerzas atacan al sagrado fresno. Cuatro ciervos mordisquean los nuevos brotes antes de que reverdezcan. El corcel de Odin, Sleipnir, pace en su follaje. La cabra Heidrun se alimenta de sus hojas. Lo peor de todo es la serpiente Nidhogg, un enorme monstruo que roe incesantemente sus raíces. Solamente el amor de los Nornos lo mantiene en buen estado.

Día a día toman agua de la fuente de Urd y la vierten en Yggdrasill para mantenerlo floreciente.
De los gusanos del cuerpo pútrido de Ymir, los dioses crearon la raza de los enanos, destinados a morar en las profundidades de la tierra durante toda la eternidad. Como ellos han sido creados, no pueden procrear. Cuando muere un enano, princesas enanas creadas para este fin modelan un nuevo enano con piedras y tierra.

El hombre y la mujer fueron creados a partir de los troncos de dos árboles inertes. Odin les infundió la vida. El dios Hoenir les dotó de alma y capacidad de juicio. Lodur les dio calor y belleza. El hombre fue llamado Ask (de Ash, ceniza) y la mujer Embla (parra), y de ellos desciende la raza humana.
Según se fue desarrollando la mitología de los pueblos teutónicos, gradualmente fueron tomando una forma más definida. El mundo se veía como un disco plano rodeado por un único océano.

En el océano vivía la serpiente de Midgard, cuyos anillos circundaban la tierra. Sobre Midgard estaba Asgard, la morada de los Aesir, o dioses, unida al reino de los hombres mediante Bifrost, el Arco Iris. Por debajo de Midgard yacía la región de los muertos Niflheim (el mundo de las tinieblas).
Es el mismo lugar que la mitología más temprana decía que se situaba al norte, pero adaptado para servir a una visión más compleja del universo en evolución. Tratandose de mitología es difícil evitar la confusión ya que lo que es cierto en una época, en la conciencia cambiante de una raza, puede no permanecer igual en un desarrollo posterior. Esto se ve claramente en las descripciones de los dioses, quienes cambian drásticamente durante el curso de su existencia.

Dioses de las Runas.

Mitología

Odín, o Woden como le llamaban los germanos, el más grande de los dioses; comenzó su existencia como deidad menor, de las tormentas de la noche, que corrían furiosamente a través del cielo con una tropa de misteriosos jinetes, los fantasmas de los guerreros muertos.

Wode significa furia, la liberación de las fuerzas ciegas de la naturaleza. Se decía que en las noches de tormenta el trueno de los cascos de su montura se oía retumbar por encima de las nubes. Más tarde, cuando el dios comenzó a dibujarse en la mentalidad de sus pueblos, se le veía como el señor de las fuerzas brutales; no se le consideraba por sí mismo una fuerza bruta. Gobernaba estas fuerzas salvajes a través de la habilidad de la magia y alcanzaba a ver la profundidad de todas las cosas secretas.
No era un guerrero pero dirigía el resultado de las batallas para sus propios fines, usando su herfjoturr o ejército de grilletes, un hechizo que producía un miedo paralizante en las filas de sus enemigos. Por esta razón, le rendían culto los guerreros.

También sanaba a enfermos y heridos. Era capaz de recorrer la longitud de la tierra andando con la apariencia de un polvoriento caminante con un sombrero de ala ancha, o una capucha hondamente calada para esconder la cuenca vacía de su ojo. Sacrificó su ojo obteniendo a cambio sabiduría de la fuente de Mimir y era conocido como el dios del único Ojo.
Una gran capa caía de sus hombros. Dos lobos, uno a cada lado, actuaban de guardianes y emisarios suyos. Dos cuervos se le adelantaban y volvían para cuchichearle secretos al oído. Uno se llamaba Pensamiento, y el otro Memoria.

Los anglosajones conocían al dios así representado como Grim el Encapuchado. Aún más tarde en su evolución, Odín era visto como un sabio juez que dirigía los asuntos de dioses y hombres.
El arco de su trono forma los cielos estrellados de su soberanía. Las runas están grabadas sobre la hoja de su espada. Gungnir está en su mano derecha. A ambos lados se disponen sus cuervos para susurrarle las nuevas de países lejanos, aquel que lo oía quedaba vencido por su elocuencia. Estaba dotado para la poesía y tenía un bello rostro.
Lucía un “reluciente peto y un casco dorado”, y llevaba una lanza forjada por los enanos, Gungnir que siempre acertaba en su blanco.

El palacio del dios se llamaba Valhalla. Aquí Odín presidía a los héroes que habían muerto durante las batallas libradas en la tierra.
A pesar de su carácter real y justo, Odín nunca pierde del todo sus raíces. Puede ser caprichoso a la hora de conceder su favor y abandonar brutalmente a un guerrero que previamente ha protegido.
Es proclive a irracionales ataques de ira y es presa de los pecados de la carne: ninguna diosa giganta, ni mujer mortal se libra de sus requerimientos amorosos.
Fue Odín quien descubrió las runas, mientras llevaba a cabo un ritual de autosacrificio o iniciación en los misterios. 

Primero se rajó el cuerpo con la punta de su lanza y acto seguido se ató a Yggdrasill. Durante nueve días rehusó comer y beber. Finalmente fue capaz de adentrarse en las mismísimas entrañas del ser, donde vislumbró los caracteres rúnicos.
Con un grito llegó hasta abajo y se apoderó de ellos. El esfuerzo fue tan enorme que la deidad se desmayó, pero atrapó las runas y ellas son su legado para el presente.
Los romanos asociaban a Odín con Mercurio por sus poderes mágicos y su gran erudición. Se le asignó el día de la semana Mercuri i dies, que en el norte correspondía a Wednesday.
Sin embargo, Odín es un ser complejo. Se lo podría asociar a Marte, ya que él, es el dios de Wode y señor de la batalla. Igualmente se le podría asociar con Jupiter, pues tanto Júpiter como Odín son jueces y patriarcas. Este último papel, padre del universo, es con el que Odín está más íntimamente relacionado en la última etapa de su culto.

En muchas partes del mundo pagano, Thor era una deidad más significativa que Odín. Puede haber sido que los belicosos e independientes teutones apreciasen el supremo valor del dios en la batalla y deseasen pasar por alto sus deficiencias. Quizás el primitivo Thor tenía más nobles cualidades que la imagen de fanfarrón que nos ha llegado hasta el presente a través de los cuentos nórdicos y las leyendas.
El primitivo Thor, denominado Donar, era un temible dios de la tormenta. Cuando retumbaba el trueno, se decía que eran las grandes ruedas del carro de Donar. Cuando la chispa alcanzaba la tierra, era un feroz martillo que el dios arrojaba sobre la tierra. En su elemental crudeza Donar presenta mucha similitud con el primitivo Woden.

Nada se sabe acerca del aspecto de Donar, ya que no figura en la poesía germana.
En tierras escandinavas Donar se convierte en Thor y toma un brutal aspecto; es burdo en maneras y formas, tiene cabello oscuro, desgreñado, complexión robusta y ojos chispeantes ansiosos de batalla.
Su arma es el martillo Mjolnir, el Destructor, que quizá al principio era concebido como un meteorito caído del cielo, pero que más tarde se decía que era obra de los enanos.
En las leyendas primitivas estaba hecho de piedra; después de hierro. Su arma sugiere la personalidad del dios: una lanza o una espada hienden, un hacha corta, pero un martillo tan sólo machaca.

Thor se asociaba con Júpiter por su destreza en arrojar rayos, y Jovis dies se asimiló a Thursday, Jueves.
El dios más parecido a Thor en cuanto a los días de la semana es Marte. Ambos son dioses de la batalla y les es imposible reprimir la furia cuando da comienzo la lucha. Ambos gozan asesinando y combatiendo.
En ocasiones, Odín muestra su desprecio por las brutales formas de Thor, así como por su torpe ingenio. Una vez, por un capricho, Odín se hizo pasar por un barquero y rehusó permitir a Thor que cruzara una ensenada. “Paleto”, dijo Odín, “solamente eres un pobre vagabundo, un pedigüeño descalzo, un bandido y un ladrón de caballos; mi barca no es para los hombres como tú”. Freyja está casada con un dios llamado Od, que marcha en largos viajes. Derrama por él lágrimas de oro encarnado, y lo busca en un carro tirado por dos gatos, y utiliza muchos nombres falsos. Se le llama Mardoll, Horn, Gefn, (la que da) y Syr (Cerda).
Se dice de ella que es fácilmente invocable, que le gusta la poesía y que concederá ayuda a todo aquél que se la pida en aventuras amorosas.

El tercero de la gran triada de deidades guerreras masculinas es Tiw o Tyr; su culto fue eclipsado tempranamente por el de Odín y el de Thor; como consecuencia se sabe poco sobre su principio o aspecto.
Originariamente era una deidad judicial y de asuntos legales. Su lanza servía como emblema de autoridad judicial y presidía la Cosa, la asamblea tribal donde se aplicaban las leyes. Se decía que era valeroso e ingenioso. Era Tiw quien a menudo decidía el resultado de las batallas mortales y por esta razón los guerreros invocaban su nombre. Ha llegado hasta nosotros una historia que nos permite hacernos una idea de su carácter.

Decidieron los dioses encadenar al lobo gigante Fenrir y para ello ordenaron a los enanos que forjaran una cadena que no pudiera romper criatura humana. Engañaron después a Fenrir para que se pusiera la cadena como prueba de fuerza. Sospechando una trampa, el lobo consintió a condición de que uno de los dioses pusiera la mano en sus mandíbulas. Como los dioses sabían que Fenrir se enfurecería cuando descubriera que había sido engañado, ninguno se ofrecía voluntario hasta que Tyr o Tiw ,se adelantó y puso con calma la mano derecha en la boca del lobo. Cuando Fenrir descubrió que no podía romper la cadena y vio que los dioses se mofaban de él, le arrancó de un bocado la mano a Tiw por la muñeca, después de lo cual el dios vino a denominarse “El de la Unica Mano”.

Los elementos más significativos de la historia son el valor de Tiw, es su sentido de la responsabilidad y el que aceptara las condiciones puestas por el lobo. Tiw fue un instrumento eficaz para el cumplimiento del contrato legal entre Fenrir y los dioses, una función de elevadísima importancia para la continua estabilidad del universo. Tiw fue asociado con el dios planetario Marte. Martis Dies se convirtió en Tuesday, Martes. Esto sería aceptable si se considera a Tiw como un dios menor de la guerra.
Antes de su declinación, Tiw estaba mucho más cercano al dios de la sabiduria. Mercurio. Ambos son depositarios de nobleza y prudencia. Ambos son instrumentos de un orden mayor.
Frey era miembro de la raza de los dioses conocida como Vanir, que en un tiempo fue rival de los Aesir a la cual pertenecían Odín, Thor y Tiw, y que luego se convirtieron en sus aliados.
Originariamente debió haber sido un dios de la fertilidad, pero en la poesía nórdica se le ha humanizado. Posee una espada mágica que corta el aire por impulso propio y un barco que viaja derecho hacia su destino en el momento que se iza las velas.

Poco se sabe sobre su aspecto, pero a decir de todos, es noble y valiente; Frey “significa señor”. Su correspondiente femenino se llama Freyja, “señora”. Esencialmente ellos son los aspectos masculino y femenino del poder generador de la tierra, quizá los continuadores del primitivo par divino Nerthus Njord.
Los dioses no son tan numerosos como los dioses de la mitología teutónica. Lo que se menciona con más frecuencia es la esposa de Odín, Frija, que significa “la bien amada”. Comparte con su esposo parte de su sabiduría pero no siempre está de acuerdo con él. Nunca se ciñe a una forma de actuar consecuente. Si le toma cariño a un guerrero que Odín ha destinado a ir a la batalla, el resultado nunca es certero.
En su forma primitiva Frija era diosa de la fertilidad y el matrimonio. Se invocaba su nombre para que vinieran los niños. Como la mayoría de los dioses de la fertilidad es promiscua. Los romanos la identificaban con Venus y Venerius dies se asimiló a Friday, Viernes.

A Frija se la confunde en los mitos con Freyja por la similitud de los nombres. Mientras que Frija es un Aesir, Freyja es un Vamir y un líder de las valquirias. Sin embargo, la característica que Frija y Freyja tienen la misma raíz en cuanto a la feminización de una didad de la tierra. Actúan por motivos similares y están estrechamente relacionadas con Frey en todos los asuntos independientemente del sexo de cada uno.
Una historia narrada acerca de Freyja podría irle perfectamente a Frija también. Un día que Freyja visitó el taller de los enanos vio sobre una mesa una gargantilla de belleza incomparable y muy hábilmente labrada. La diosa, que adoraba los ornamentos por encima de todas las cosas, estaba dispuesta a ofrecer lo que fuera por poseer la gargantilla. Los enanos acordaron dársela sólo a condición de pasarse una noche con cada uno de ellos. Freyja consintió inmediatamente. Cuando Odín se entero del pacto, hizo que Loki le quitara a Freyja la gargantilla del cuello mientras dormía, y sólo se la devolvió después de hacerle consentir en provocar una guerra entre dos reyes mortales.
Una diosa mucho más solemne Northus, la personificación de la Madre Tierra, también llamada Hertha o Eartha.

Cuando se la pasaba por su isla sagrada en un carro velado, todas las espadas permanecían envainadas. La lucha se castigaba con la muerte.
Después que la invisible diosa era devuelta al santuario por sus sacerdotes, se limpiaba el carro de toda impureza en el mar, y a todo aquél que tomaba parte en el lavado se le ahogaba. La fiesta de Nerthus se celebraba en primavera.

La diosa Hel, tenía una personalidad muy diferente. Gobierna Niflheim, el tenebroso mundo de los muertos donde moran extrañas bestias. Se dice que es hija de Loki, crecida en la tierra de los gigantes. Dota de asilo a la serpiente Nidhogg, que roe la raíz de Yggdrasill.
Su aspecto es terrorífico; su cabeza cuelga por delante de sus hombros. La mitad de su cara es humana, pero la otra mitad está oscurecida por una negra sombra. En su palacio es anfitriona de grandes fiestas de muertos.

Loki es una importante deidad teutónica, pero difícil de clasificar. Originariamente parece haber sido un sulfúreo demonio. En Noruega se dice que cuando el fuego crepita es porque Loki está azotando a sus hijos. Su padre era el productor de las chispas y su madre una frondosa isla.

Con el tiempo Loki creció en importancia pero siempre ha sido poco definible. En algunas ocasiones ayudaba a los dioses; en otras ocasiones se le vio traicionar a sus amigos para su beneficio. Pasó de ser un ser primario a convertirse en un embustero que se deleitaba confundiendo a los demás. Al igual que Odín, se metamorfosea y a menudo tomaba la forma de insecto molesto, como el tábano y la pulga.
Uno de sus cometidos era el de avergonzar a los dioses recordándoles sus actos innobles. Una vez que los dioses dieron una fiesta a la que no había sido invitado, se introdujo en el vestíbulo y, después de aceptar comida y bebida, procedió a detallar las infidelidades de cada una de sus esposas.

En etapas posteriores Loki se convirtió en un traidor y una figura del mal, muy parecido a Lucifer. Puede suceder que sea resultado del advenimiento del cristianismo, o puede que simplemente sea su normal evolución. Era la maldad en sí misma y comete crímenes por puro placer.
Heimdal es una deidad de la luz. Su nombre puede querer decir «El que desprende luminosos rayos». Preside el origen de las cosas y vigila firmemente,  la entrada de Asgard sobre Bifrost, el Arco Iris.
En las asambleas es Heimdal el primero en hablar. Es un esbelto y bello guerrero con dientes de oro puro, va armado con una espada y va montado en un corcel. Necesita dormir menos que un pájaro y pueda ver de noche. Puede, incluso, oír la hierba cuando crece.

El sonido de su trompeta llega a todos los rincones del universo. Esta permanece escondida entre las raíces de Yggdrasill hasta el día que anuncie la guerra final entre dioses y gigantes.
Heimdal es el enemigo de Loki, quien se burla del paciente dios por su amable servicio. Durante la guerra final será Heimdall quien asesine a Loki aunque aquél morirá en la batalla.
En el mundo de lo abstracto, Heimdal encarna las reposadas virtudes de la paciencia, la vigilancia y el silencio, sin las cuales ningún reino, celestial o terreno, puede durar mucho tiempo.
Otro dios mayor del que se sabe poco es Balder; como Heimdall, es dios de la luz.

Se dice que es el hijo de Odín y Frija. Es semejante al dios griego Apolo. Debido a su belleza está envuelto en una aureola de dorado resplandor. Ningún otro dios le iguala en sabiduría. Todo el que lo mira o lo oye hablar se enamora de él de inmediato. Solamente Loki es inmune a la bondad de Balder. El estafador odia su esplendor y  trama ardides en su contra. Una vez Balder tuvo pesadillas a través de las cuales le llegaron presentimientos acerca de su hado. Se lo contó a los otros dioses y Frija, loca de amor por él se dirigió a todas las cosas del Cielo y de la Tierra y les hizo hacer un juramento según el cual nunca herirían a Balder. Desde ese momento parece ser que quedó invulnerable. Los otros dioses jugaban a arrojarle sus armas. Ningún proyectil ni ningún golpe le causaba la más mínima lesión.

El astuto Loki interrogó a Frija y descubrió que de todas las cosas del mundo solamente una había escapado al juramento: una ramita de muérdago que crecía al oeste de Valhalla. Loki se hizo en seguida con la ramita y logró engañosamente que un guerrero ciego llamado Hod se la arrojase a Balder. El muérdago le agujereó el corazón. El tan amado dios cayó muerto. Consternados, pero sin rendirse, los dioses enviaron al hijo de Odín, Hermos, al Averno para que rogase a Hel que le concediese la vida de Balder. Después de muchas dificulatades atravesó las puertas de las sombras y depuso su petición ante Hel. Hel era espantosa, pero no una diosa maligna. Consintió liberar a Balder a condición de que todas las criaturas plañiesen por él.
Como todas amaban a Balder parecía algo seguro. Pero Loki, decidido a sellar su venganza, se transformó en una gigantesa llamada Thokk y rechazó derramar lágrimas por el resplandeciente dios. De esta forma Balder quedó condenado a permanecer en el Hades.

Los otros dioses aprendieron la lección del engaño de Loki y lo encadenaron. Loki consiguió liberarse y se unió a los gigantes de escarcha. Los malos presagios se multiplicaron. El Sol fue devorado por un cachorro del lobo Fenrir y el mundo se sumió en la oscuridad y el invierno. Estallaron las guerras. Hermanos luchaban contra hermanos y padres contra hijos. Loki robó la espada de Heimdall y por encantamiento nubló la visión del observador de ojos agudos hasta que el ejército de los gigantes estuvo frente a las puertas de Asgard. Fenrir rompió la cadena forjada por los amantes y se unió a los gigantes. Así comienza la gran batalla de Ragna Rook que ha sido incorrectamente llamada “El Crepúsculo de los Dioses”.
Ragna rook en islandés quiere decir “Destino Fatal”. En el siglo XII los escritores nórdicos cambiaron las palabras por Ragna rook, “El Crepúsculo de los Dioses”.

Ragna rook es una visión profética de la destrucción del universo, semejante en muchos detalles al Apocalipsis del Nuevo Testamento. Muchas cuentas viejas se ajustaron en la batalla final. Thor asesinó a la serpiente Midgard pero respiró tanto veneno del monstruo que murió.
Hindall asesina a Loki y muere en la batalla. Tiw asesina a Gorm, el perro guardián de los infiernos, pero también él muere en la lucha. Odín es muerto casi en el primer momento de la batalla, atrapado en las fauces de Fenrir. Su hijo Vidar venga a su padre matando al lobo gigante.

La batalla está perdida; las estrellas van a la deriva y caen entre las olas del mar. Surt, el gigante de fuego, envuelve en un infierno al mundo. Todas las criaturas del mundo quedan abrasadas y destruidas. El océano y los ríos se desbordan y cubren las tierras. Parece el fin de todas las cosas.
Pero no está del todo perdida la esperanza. De las cenizas del viejo mundo surgirá otro. Otros dioses no envueltos en la lucha entre Aesir y gigantes sobrevivirán para gobernar el mundo. Los hombres y mujeres que se escondieron en las grietas del tronco de Yggdrasill, y no serán consumidas por las llamas, emergerán para repoblar la Tierra. De los viejos dioses, Balder, el más querido, renacerá y presidirá la gran morada donde primero se sentó Odín.

Además de los dioses y monstruos de la mitología mayor, los teutones creían en una serie de seres sobrenaturales menores. Algunos suponían que los fantasmas permanecían en los lugares de enterramiento y por esta razón los muertos honrados eran enterrados bajo el umbral de las casas para que hicieran de espíritus guardianes. Existía la creencia de que los fantasmas que tenían culpas no podían descansar hasta que no enmendaran sus ofensas.

Se creía que las almas de los vivos tenían una existencia semi-independiente y que abandonaban los cuerpos que las guardaban durante el sueño. Estas almasseres se llamaban filgjur, que significa seguidores. Eran materiales y podían tomar la forma de hombres o animales, podían viajar e incluso hablar.
Eran claramente una primitiva expresión del concepto de viaje astral, diferente de la concepción moderna en cuanto a su conciencia independiente. Los Filgjur estaban unidos a los cuerpos que los albergaban mediante lazos místicos. Si una de las partes moría, también moría la otra.

Las Nornas o Norns eran las señoras del destino. Originariamente sólo había una Norna, pero bajo la influencia de la Roma clásica, se instituyeron tres. Controlan la prosperidad y la miseria de todas las vidas y disponen el lugar y tiempo de la muerte. Cuando nace un niño vienen a la cuna ya sea para bendecir o maldecir al retoño. Incluso los dioses están bajo su dominio.

Las valquirias son diosas guerreras que presiden el campo de batalla, conceden la victoria al lado que favorecen, deciden qué héroe debe ser llevado a Valhalla e incluso participan en la batalla. Su nombre significa más o menos “la que elige los guerreros destinados a morir en la batalla”. Llevan cascos, empuñan lanzas coronadas con fuego y van monta _ das sobre corceles alados. A veces se convierten en las esposas o amantes de mortales.

Los elfos son espíritus de la naturaleza con la forma de seres humanos, pero formados en un modo más delicado. Se organizan en reinos y su deleite son las fiestas nocturnas. el sol daña sus ojos y temen a los hombres.

Las ondinas, o espíritus del agua, moran en fuentes y ríos. La mayoría son seres femeninos, pero existe alguno masculino. Les encanta sentarse al sol junto a los bancos de manantiales y ríos. Cuando ven un hombre se les antoja tirarse al agua y ahogarlo. Los que escuchan su inolvidable melodía pierden la razón.

Los bosques están habitados por los espíritus de la foresta, cubiertos de musgo y con caras nudosas como la corteza de los árboles. A veces ayudan a los hombres. Conocen los secretos de las hierbas y saben cómo curar enfermedades, pero también se les ha acusado de transformarse en insectos para extender enfermedades.
En las casas habitan los lares familiares del hogar llamados kobolds. Son hombres viejos con gorros puntiagudos. Normalmente viven en la bodega o en el granero y colaboran en pequeñas tareas como cortar leña y traer agua. Una pequeña ración de leche se les deja fuera como pago para prevenir su vengativo rencor.
Es en este mundo mágico de fuerzas sobrenaturales mayores y menores donde funcionan las runas. Para usar las runas correctamente se debe apreciar el entorno en que se desarrollaron, así como las necesidades y el deseo de los pueblos que las crearon.

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