El poder de valorar

Pregúntate si valoras todo aquello que tienes y a todas las personas que te rodean. Por cierto en la vida hay que valorarlo todo, es más estoy convencida que es necesario valorar a la vida misma, valorar el estar vivos, valorar que a pesar de ciertos límites que puedas tener logras tus objetivos. Hay gente que lamentablemente es muy materialista y se apega mucho a todos los objetos y vive consumiendo todo lo que el mercado le ofrece. Es triste porque cuando partamos de este mundo nada nos llevaremos de aquí. Por otra parte ¿sirve todo aquello que posees, que compras, que acumulas?

Si meditas un tiempo llegarás a la conclusión de que posees muchas más cosas de las necesarias. Comienza de a poco a liberarte de ellas. No digo que el confort no sea bueno pero muchas veces tenemos tanto y sin embargo nos sentimos tristes, vacíos y nada nos llena el alma. ¡Y claro que es así! Lo material jamás colmara tu ser. Los objetos sólo te deben servir como herramientas y debes darle el valor pensando en cuanto te costó adquirirlos. Y de vez en cuando echa una mirada a tu placard, a tu biblioteca, a esa cantidad enorme de objetos decorativos que desparramas por toda la casa y trata de dar algo a tu hermano. ¿Te sirve acaso tener cientos de libros? ¿Son todos ellos indispensables? Fíjate y una vez que has leído encontrarás que algunos ya no los releerás y los puedes donar. Lo mismo ocurre con el vestuario. Coleccionamos vestidos, zapatos, camisas y tantas cosas que de repente nos damos cuenta de que ya no le damos uso alguno. Dalos a alguien que los necesite.

Saber valorar

El apegarse a lo exclusivamente material por el sólo hecho de jactarse  de lo que posees no es bueno para cultivar un espíritu. Ve de a poco pero hazlo. Observa si quieres a los reyes y príncipes ¿son felices por poseer joyas de incalculable valor económico? No, en absoluto.  Lo que realmente te hará feliz es aquello que realmente precisas en tu vida y nada más. Me vino a la mente un cuento que leí hace bastante tiempo que narra lo siguiente: En la ciudad había un hombre que deseaba vender su casa y no lo lograba. Un día se encontró con un importante poeta y le pidió si él podía redactarle el anuncio para la venta de su casa. Así lo hizo el poeta quien dos días después le entregó el anuncio. Cuando se hubo marchado el poeta el dueño de la casa abrió el anuncio y lo leyó: “Se vende hermosa casa con amplios ambientes acogedores, rodeados de ventanas por donde entra el cálido sol de invierno y desde las cuales se puede contemplar la belleza de sus jardines colmados de todo tipo de rosales de todos colores y de tres árboles bajo los cuales sentarse a leer un buen libro. Naranjos, ciruelos y limoneros despiden una fragancia única entorno a la casa”. El hombre al leer este texto se quedo atónito. Días más tarde se cruza con el poeta quien le pregunta si tuvo éxito con la venta de la casa a lo cual el dueño respondió: “¡No! Ahora no la quiero vender, ¡me he dado cuenta que tengo una casa maravillosa! Cuántas veces no valoramos lo poco o mucho que tenemos….

Hay una frase que escuché y que olvidé quien la ha dicho pero que lo resume todo: “necesito tan poco para ser feliz, que lo poco que necesito lo necesito tan poco….” Y es así, la sociedad te empuja a adquirir cada día todo lo nuevo que sale a la venta y tras el entusiasmo lo dejas allí tirado y sin uso. Valora lo que tienes, aprécialo, amalo. El dinero no te hará más feliz. La gente más sencilla, la que menos tiene es la más feliz. Y en cuanto a tus seres queridos también debes darle el valor que se merecen aceptándolos como son, con sus virtudes y defectos ¡pues nadie es perfecto amigo, amiga! Tomate tiempo no en cantidad sino en calidad para compartir con ellos preciosos momentos y te llenarás de gozo.

El valorar es un arte como todo en la vida. Comienza a desarrollar este arte, comienza a pensar menos en lo material y más en ti, en tu alma y en la de aquellos que te aman. Valora un abrazo, una caricia, un gesto, un beso, la letra de una canción, el perfume de tus rosales, la lluvia que cae lenta, el sol cálido en invierno, las palabras de quienes están a tu lado y todo aquello que creas que merece ser valorado.

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